22/2/13

¡Dios, pero qué mal estás!

Yo estaba medio dormida en clase, ni siquiera me acuerdo en que asignatura estábamos, cuando vi que Vicente y Marina se estaban chinchando como siempre. Cuando pararon, cada uno volvió a lo suyo y Marina se puso a cantar en su mundo de luz y color, nada nuevo:

   - Voy a matar a Vicente tralará, lo asesinaré tralará... (8)


Marina no sabía lo que estaba cantando, ya que estaba muy metida en su interpretación. Cuando volvió al mundo, Vicente la estaba mirando flipando en colores.


   - ¡Dios, Dios, Dios, pero qué mal estás!- soltó mirándola aluncinado.


Marina se empezó a reír, ya que ni siquiera sabía lo que había hecho. Estuvo toda la clase con su risa de burro asmático y Vicente le dio la espalda ya que le daba vergüenza ajena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario