El primer día de las jornadas culturales mi curso fue al Madrid Cervantino, donde nos explicaron la vida de muchos autores. Bueno, pues para llegar allí tuvimos que coger el metro.
Yo iba con mi amiga Teresa, y Marina estaba como siempre, pululando por ahí.
Entonces se le acercó Vicente, y con rencor (pues Marina le fastidia la vida en cuanto puede con los gatos, ya que adora a ese animal y se pasa el día entero hablando de ellos) la empujó con fuerza. Marina se echó para atrás, y para vengarse le fue a dar un colleja. Levantó la mano por encima de su hombro y entonces sonó un plaf no muy agradable.
Marina se giró, y vio que detrás de ella había un señor con cara de mala uva, ya que la mano de Marina había impactado en la cara de aquel señor.
Ella le pidió disculpas, aunque el señor no tenía pinta de ser muy amable. Marina y Vicente se fueron de allí sin evitar partirse de risa.
Entonces se le acercó Vicente, y con rencor (pues Marina le fastidia la vida en cuanto puede con los gatos, ya que adora a ese animal y se pasa el día entero hablando de ellos) la empujó con fuerza. Marina se echó para atrás, y para vengarse le fue a dar un colleja. Levantó la mano por encima de su hombro y entonces sonó un plaf no muy agradable.
Marina se giró, y vio que detrás de ella había un señor con cara de mala uva, ya que la mano de Marina había impactado en la cara de aquel señor.
Ella le pidió disculpas, aunque el señor no tenía pinta de ser muy amable. Marina y Vicente se fueron de allí sin evitar partirse de risa.
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