9/3/13

Chupetes voladores.

Marina no tenía más de dos años y todavía iba a la guardería. Solía llevar un chupete con cadena para que no se le cayese. Ella era muy especial en esos tiempos, aunque ahora también lo es pero de diferente manera.
El chupete es importante. Ella cogía el chupete por la cadena y lo hacía girar en el aire para luego lanzarlo hacia Sony, su gato. Sony se asustaba siempre que la veía hacer eso, y creo que desde entonces se alejaba de Marina cuando se preparaba para tirárselo.

Lo mejor de todo no es eso, sino lo que voy a contar a continuación:

Marina, ya acostumbrada a que le dejasen tirar el chupete por los aires; llegó a la guardería un día. Todos los niños estaban tan tranquilos, jugando y divirtiéndose, como cualquier persona a esa edad.
Pero claro, llegó Marina y, ¿qué pasó? Cogió su chupete, lo hizo girar y lo lanzó en dirección a los niños.

Creo que esos niños se cogieron un trauma desde ese día. Así es Marina, muy simpática cuando quiere.

Sus padres, ese día, cuando fueron a recogerla, la cuidadora de la guardería les dijo que había tenido que castigar a Marina por haberles tirado el chupete a sus compañeros. Ellos se rieron, porque sabían perfectamente por que hacía aquella locura.

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